El camino al fin del mundo comienza en la oscuridad. Es noche cerrada aún a las 5 de la mañana, cuando nuestro conductor nos recoge a Pauline, Clément, Didier y a mí para emprender viaje hacia las Horton's Plains. Nada más salir de Haputale, la carretera se vuelve bacheada y serpentea en una sucesión de curvas, de subidas y bajadas. Afortunadamente, se ve alguna estrella en el cielo, así que hay buenas opciones de que el tiempo - esencial en la excursión - acompañe.
A eso de las 6, con las primeras luces del día, la furgoneta inicia un ascenso y, como por arte de magia, una niebla densa nos engulle. Estamos a más de 2000 metros de altitud, y aquí el tiempo no es como en Haputale. Ilusos... Justo antes de llegar a la puerta de entrada del parque natural (la puerta al fin del mundo...), unos ciervos sambar nos saludan entre la niebla, levantando levemente sus cabezas de los pastos a nuestro paso.
Hemos llegado al inicio de la ruta. Las nubes danzan ante nosotros sobre la llanura, ondulada y sin árboles, y nos golpean por ambos flancos. Cae una lluvia ligera. Nos despedimos de nuestro conductor y comenzamos a andar.
Las Horton's Plains son una extensión de terreno ondulante, ventosa y en su mayoría cubierta de matorral, y de los pocos árboles aguerridos que soportan el embate de las nubes y el viento. La niebla da al paisaje una apariencia peculiar, entre desolado y misterioso, muy burtoniano, y muy bello.
Tras algo más de una hora de camino, repentinamente, aparece frente a nosotros la imagen que estábamos buscando: World's End, el Fin del Mundo, el abrupto final a las Horton's Plains, un cortado de casi 900 metros de altura desde el que solo esperábamos ver niebla, y que sin embargo nos sorprende con una vista maravillosa del valle y buena parte del suroeste de esta gran isla.
La foto no hace justicia al sitio. Las nubes negras nos rozan, casi a nuestra altura, pero debajo cobijan el valle, e incluso al fondo, sobre los lagos, luce el sol. Un momento después, cae el telón sobre el fin del mundo: las nubes bajan y nos engullen.
Es hora de reponer fuerzas con un par de sándwiches y retomar el camino que nos llevará de vuelta. De vuelta del fin del mundo...
Podéis ver el recorrido completo y alguna foto más aquí. ¡Ah!, y las Horton's Plains también son Patrimonio de la Humanidad ;-)



Que bonito, y que bien contado... Por poner un pero me hubiese gustado que en la foto se viera el cortado, es decir, el borde donde tu estabas haciendo la foto y soportando el vértigo. Espero que tus compañeros de caminata te hayan hecho alguna. Después de esto te has ganado la playa sobradamente y espero que descanses y tomes un poco el sol.
ResponderEliminarQue tal tus compañeros de viaje, también iban en sentido contario?
Sí, yo también espero que las fotos de la cámara salgan mejor, incluidas en las que salimos nosotros... ¡Besos!
EliminarEsa es la rabia que me da a mí siempre con las fotos... que no hacen justicia. Pero creo que nos podemos hacer cierta idea.
ResponderEliminarMe ha hecho gracia lo de "burtoniano".
Por fin saco un ratillo para leerte. Y ahora me voy a Instagram, que he visto unas fotos preciosas. ¡Sigue contando! Besos
ResponderEliminar¡Bienvenida, Cristen!
EliminarPues, fíjate tú, a mí la foto que más me ha llamado la atención es la primera. Esa bruma densa me resulta más apocalíptica que el propio despeñadero. Mi sobrexposición al canal AMC hace que imagine zombis emergiendo pesadamente de entre la calígine. Menos mal que no existen y corren poco.
ResponderEliminarPor cierto, te transcribo un mensaje de nuestro corresponsal en el Diario de Burgos, A. U.:
«Desde el país de la morcilla y el queso fresco, aquí vemos tus reportajes, sobre todo, para comprobar que estás vivo en esos mundos de Dios. ¡Coño!, es que cada vez te vas más lejos. Voy a intentar ponerme en contacto con Obama, a ver si tiene previsto algún viaje espacial, para proponerle que te lleve como experto consejero…».
A mí me ha venido Sleepy Hollow antes que The Walking Dead, pero tampoco es mala... ¡Dale un abrazo de mi parte al corresponsal!
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